Cada decisión metodológica tiene una razón. Aquí explicamos cuáles son y de dónde vienen.
La investigación sobre aprendizaje de habilidades es bastante clara: escuchar explicaciones sobre cómo hacer algo no produce la misma capacidad que practicarlo. Especialmente cuando lo que estás aprendiendo es una habilidad interpersonal.
Por eso el programa dedica la mayor parte del tiempo a la práctica. Las explicaciones existen para dar sentido a lo que se practica, no al revés.
Cada módulo sigue la misma estructura. No porque sea rígida, sino porque funciona.
Empezamos con una situación concreta que alguien del grupo está enfrentando. No un caso de estudio inventado. Una conversación real que está pendiente o que salió mal.
El grupo analiza la situación juntos. Qué está en juego, qué quiere cada parte, qué opciones hay. Esto produce perspectivas que uno solo no ve.
Se practica la conversación. Con feedback inmediato y específico sobre lo que funciona y lo que no. No evaluación genérica, sino observaciones concretas sobre momentos concretos.
Después de la práctica, extraemos el principio que explica por qué algo funcionó o no. Así el aprendizaje no queda atado a esa situación específica sino que se puede transferir.
Los grupos grandes son eficientes para transmitir información. Son pésimos para desarrollar habilidades interpersonales.
Por eso trabajamos con grupos pequeños. Lo suficientemente pequeños para que cada persona tenga tiempo de práctica real. Lo suficientemente diversos para que las perspectivas sean variadas y el aprendizaje colectivo funcione.
El límite de participantes por grupo no es un criterio de negocio. Es una decisión pedagógica.
El programa no produce un cambio inmediato y total. Produce algo más duradero.
Tienes un marco para preparar la próxima conversación difícil. Sabes qué preguntas hacerte antes de entrar.
Empiezas a notar patrones en tus negociaciones. Qué situaciones te cuesta más, dónde tiendes a ceder antes de tiempo, cuándo funciona bien y por qué.
Las herramientas se integran. Dejan de ser algo que aplicas conscientemente y se convierten en parte de cómo piensas sobre las situaciones laborales.
Cuéntanos tu contexto y valoramos juntos si el programa encaja.
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